3.11.11

¡me chupa un huevo!

Y en este solemne acto, comienzo y termino mi incursión en el humor gráfico. 


Gracias, y disculpe las molestias. 

3.10.11

la ciudad de aquel lado es un inmenso paredón...

i.
la ciudad de aquel lado es un inmenso paredón
contra el que ponemos a los chicos y
los fusilamos
los velamos
los enterramos juntos, para que tengan menos frío.
y seguimos viviendo
un poquito más insensibles, un poquito más ansiosos, un poquito más viciosos, un poquito más desacatados, un poquito muertos por dentro.

ii.

las flores con las que rociaste la tumba de tu hermano
son el venenoso recuerdo de la noche.
y ahora
las flores del mundo te hieden a muerte.

4.7.11

sueño



hoy soñé que con mi hermano comíamos colores, y ese era nuestro secreto.

pienso ahora: quizás es un sueño que quiere sellar cierta paz, porque es más bonito comer colores que comer gusanos.






chivo (expiatorio):  www.oniricamentehablando.blogspot.com

13.6.11

No sé por qué no me callo II

Sobre la conchudez

Hoy descubrí que lxs porterxs son unxs conchudxs, que les cabe ser conchudxs, que cuando eran chicxs y les preguntaban “¿qué querés ser cuando seas grande?”, ellxs contestaban “conchudx”.
Y debo ser bocado fácil para la conchudéz, porque gozan en ningunearme, en burocratizar las puertas, en hacerse de llaves para nunca compartirlas, en detentar el poder que les da su omnipresencia y omnisapiencia, vedar los jardines, sellar las terrazas, apropiarse del sol.

A partir de esto, después de un letargo literario (que continuará, no me caben dudas), comencé un cuento onda 1984, donde el Big Brother es el portero y nos termina matando a todxs los inquilinxs. Cuento el final porque es obvio que nunca voy a terminar ese texto. Ojalá, pero no. Me conozco.

Enrique, el hombre rata, el hombre nomolestar, el hombre riegacemento, el hombre ineptitud, el hombre cerocortesía. Bailaré sobre tu tumba. Porque yo también soy una conchuda, vas a ver. 

4.6.11

Bienvenidxs!


"¿y nosotrxs cuándo?" se pregunta el
duendecillo porteño. Se armó la polémica.



Tengo que serte sincera, Mauricio, no entiendo del todo el concepto que quieren transmitir tus afiches amarillos por la ciudad. ¿Soy bienvenida a qué? ¿A qué me invitás? ¿Por qué pensás que estoy interesada?
No sé por qué, lo primero que entendí es que me invitabas a Buenos Aires. Cómo te explico la furia, Mauricio, esta ciudad es mía desde antes de que existieras (de que existieras como experimento político, se entiende); me das la bienvenida a la ciudad y yo no sé si reír o tirarte un zapato por la cabeza.
Alguien me dijo que no, Eva, te está invitando al PRO.
Ah, qué triste, me dije. Y mi siguiente razonamiento fue que las caras sonrientes de los afiches no pertenecían a seres bienvenidos, sino a jóvenes pagxs, no invitadxs (a lxs invitadxs no se les paga, se lxs invita, a menos que seas Polino o Lía Crucet en una fiesta bizarra). Pensé que tuviste que desenfundar la billetera y comprar almas, Mauricio. Porque se me ocurre que las caritas sonrientes le pertenecen a gente que le debe chupar un huevo la política, un huevo poner la cara para vos. Tanto les chupa un huevo que por una suma finita de dinero aceptaron la apuesta.
Por otra parte, me pregunto por toda la gente que no entra en tus carteles. Que el eje de tu campaña sea que existe quien está bienvenidx, implica, creo yo, que hay alguien que no está bienvenidx. Si no, para qué me lo planteás.
Suena terriblemente obvio lo que digo y casi una canallada molestarse con esto, pero es que me parece evidente que unx mira esos carteles y enseguida asaltan a su cabeza preguntas como: ¿estarán bienvenidxs también, como esa gente paga lo está, las travestis, las putas, lxs paquerxs, lxs deformes, lxs pelotudxs, lxs sucixs, lxs eternxs excluidxs, lxs bolivianxs, lxs paraguayxs, lxs peruanxs, lxs chinxs... -y redoblo -, lxs antiguaybarbudenses, las señoras con rulero, el chiquillo con yo yo, la chiquilla que no acepta las trenzas, los gatitos tricolores, los robots del futuro, lxs tanguerxs tomamerca, lxs lectorxs de poemas, lxs seguidores de la Rampolla, lxs amantes de los lentos ochentosos, lxs que no saben cocinarse un huevo duro, lxs que toman mate con azúcar, etc, etc, etc… (los intelectuales te los cagó el kirchnerismo)?
Yo no entiendo cómo tus publicistas no se dieron cuenta de que si explicás quiénes están bienvenidxs es porque hay algunxs que no lo están, pero no marcás esa inclusión-exclusión desde lo ideológico/partidista (“están bienvenidxs quienes deseen un país mejor, con justicia, igualdad, bigotitos y salchichón primavera”), sino que lo planteás desde caritas. Caritas bonitas en un ámbito determinado que no dicen absolutamente nada. Es increíble el poco tacto de tus publicistas, yo que vos lxs echo, en serio. Les dan de comer a la izquierda y a los progres.
Pero no vamos a agarrárnosla con el publicista. Tus afiches están a la medida de una gestión que propone rejas, tapar baches y llenarnos de policías. Si lo pensamos bien, son carteles consecuentes. Consecuentemente pelotudos.
Al final, tenías todo planeado. Sos un groso, Mauricio. Qué loco.

13.5.11

confesión

En tres años de carrera, creo que este es el corto que más me gusta, lo cual habla de una pobreza de ideas, de técnica y de amor propio importante.

Que en paz descanses, IDAC, cómete mis calzones.




Abajo las bombachas, arriba la paz from triquinosis on Vimeo.

Carito Iglesias y Eva Bis, nos deleitan hoy con un nuevo programa de la serie "Confrontaciones ideológicas en el museo", declarado de interés general y cultural y gremial por el General Perón.

En esta edición, los personajes aprenderán importantes lecciones en pos de la humanidad futura.

idac

2010