De mi cabeza laberíntica crece la serpiente / sesea / se recoge para tomar impulso y asalta.
De mis manos surge la bestia asesina que roe la quietud del día con cálido ronroneo ancestral.
Soy el híbrido / el campo de batalla / el ring del combate mortal. Gane quien gane quedo yo en medio salpicada en la sangre de mis engendros como un dios aburrido que crea a sus criaturas para cercenarlas.
Del día funesto de la contienda final quedan mis manos sin bestia /mi cabeza sin serpiente /mi noche embebida en la nostalgia de un mutilarme ligero y seco.
De la guerra impuesta y el amor sucinto en mi mirada surge la imagen que se inmola en estas letras /inútiles/ sin imagen.
Mejor que decir es hacer....
ResponderEliminardiria el general...
Rajesè de q le salpiquen el vestido de sangre!
Corramos por un drink buena onda...
besotes!