22.10.09

Temas de hoy II



HOY
El DIMINUTIVITO.

El diminutivo merece especial análisis y esta no será la ocasión porque tengo que ir a pelar papas.
Seguro que hubiera conmovido su corazón, querido lector (mamá), si hubiera dicho "tengo que pelar papitas". ¿Puede creerlo? ¿Puede sentirlo? El diminutivo es el accidente morfológico más comprador y tierno que podrá usted encontrar en la lengua castellana.

La COMPROBACIÓN
Piense en un gato. ¿Lindo no? Ahora piense en un gatito. ¡Es increíble! Cómo puede ser que un simple -ito o -ita dé lugar a este vagaje de boludés.
Pues bien, hagamos una prueba: piense en un viejo decrépito apestando a mierda. Ahora piense en un bebé apestando a mierda. Por alguna razón, y pese a la mierda, nos inclinaremos hacia el bebé cuasi instintivamente. Exactamente lo mismo pasa con las palabras: el diminutivo no es sonso.

De hecho, más allá de los gustos personales concretos, se tiende a preferir "chiquito y juguetón" que "grande y dormilón". ¿La razón? El diminutivo.

La HIPÓTESIS: el diminutivo da a las palabras un dejo de ingenuidad, ternura, cuasicuasipelotudés, y nos saca una sonrisa, nos compra, nos enamora.

La EXCEPCIÓN QUE CONFIRMA LA REGLA: lechita. Una palabra que podría ser tiernita, pero no. Es perversa, cochina, lujuriosa.
Decir "me gusta mojar las vainillas en la leche" es dejarla picando, pero asegurar "me gusta mojar las vainillas en la lechita"... es irse al carajo.

El AVISO A LA COMUNIDAD: haga un uso inteligente del diminutivo. No abuse. El diminutivo es un arma de doble filo y usted puede quedar como un verdadero pelotudo si no se modera.

La CONCLUSIÓN: No sé. Tenía ganas de decir la palabra "lechita".

la DESPEDIDA: chaucito.


4 comentarios:

  1. He sido iluminado nuevamente por sus acertadísimas pinturas de la lengua castellana.
    Este tipo de conocimientos, estoy seguro, servirán para los que -como yo- hacen del lenguaje "su changuita".
    A su impecable formulación, si me permite, agregaría el postfijo -iño -iña. Tertalenguíja tomada del portuguez que sonará, si empleada, cariñosa (car -iño) y con gusto a chicle globo.

    JA Viena

    ResponderEliminar
  2. Bueno, ya os lo he dicho, pero es bueno aportar a los blogs (?) he aquí un ejemplo claro de la versatilidad de los diminutivos. Una frase de un muchacho carente de escrúpulos, ex compañero de la secu que en una ocasión afirmó "sehhhhh, ¿sabés cómo? llego a casa y me cago tocando; me toco con CARNITA". Simplemente estupendo. Carnita logra ser más chocante que lechita. Porque, al menos puesto en la frase mencionada, este diminutivo nos hace pensar en un pene destrozado, con sangre y hasta gajos de piel dañada ( considerad también la posibilidad del diminutivo PIELCITA, con efectos similares), como también mucha sangre. muy completo, ¿no?. Pues sí, los diminutivos son más poderosos que las armas.

    ResponderEliminar
  3. Viejo cagado Vs. Bebé cagado (gana bebé)
    Viejito cagado Vs. Bebito cagado (gana viejito, porque suena que lo estafaron)
    Viejecito cagado Vs. Bebecito cagado (no gana nadie por diminutivo en /-cito/, que ni da)

    ResponderEliminar