13.5.11

confesión

En tres años de carrera, creo que este es el corto que más me gusta, lo cual habla de una pobreza de ideas, de técnica y de amor propio importante.

Que en paz descanses, IDAC, cómete mis calzones.




Abajo las bombachas, arriba la paz from triquinosis on Vimeo.

Carito Iglesias y Eva Bis, nos deleitan hoy con un nuevo programa de la serie "Confrontaciones ideológicas en el museo", declarado de interés general y cultural y gremial por el General Perón.

En esta edición, los personajes aprenderán importantes lecciones en pos de la humanidad futura.

idac

2010


9.12.10

Tilcara 2010





"¿Y si nos sacamos una foto con la profe?"


...

Y así mutilé por siempre la seriedad y credibilidad que deseo aparentar...














(¡muy grosxs mis pollxs!)

5.12.10

La blusa como ensangrentada…


A A.

La blusa como ensangrentada y todo mi ahínco en borrar la mancha con un pañuelo, y cada rasqueteada parece querer romper más la tela, y así quizás me libere del recuerdo de esta noche que parió las manchas de vino turbio y el desliz de mi mirada suicida y las 4 de la mañana no es suficientemente tarde para encontrarme bajo la lámpara del baño, sentada en el borde de la bañadera de una casa extraña para limpiar la blusa que en un descuido recibe la tinta roja de tu vaso y yo solo atino a correr al baño para sacar la mancha rápido rápido y olvidarme de la música estridente ahí afuera y de que bailabas a veces conmigo, a veces en la ronda general de amigos, a veces compartíamos el vaso de vino, el vino que mancha mi blusa, a veces nos reíamos, a veces me gustaba verte bailar y a veces yo te quería tanto, y a veces me hacías mal porque este silencio era mutuo e inescrutable y frágil pero irrompible y yo solo quería criminalmente hurtarte un beso leve para aprender a qué sabés, si sabés a lo que yo creo que sabés, y la mancha rojiza comienza a azularse y tengo miedo de que la mancha no salga nunca y unto jabón al pañuelo y rasguño la tela con esta furia que me nace de los ojos y se me desparrama por adentro hasta la lengua y después vaga hasta el punto donde el cuello y el torso ya no distinguen límites y reposa en la mancha moradazulada y la blusa se me nubla y afuera alguien más te está queriendo, y yo no lo quise creer porque yo te quería así, tan extrañamente solo, sorprendido de cualquier caricia y la mancha que no sale que parece que va a salir pero siempre queda un dejo un latido un murmullo de vino y, mientras unto más jabón a mi pañuelo y tocan a la puerta y grito “ocupado”, pienso que fue una linda fiesta, con música, amigos, vino y cerveza y que estabas vos y te quise mucho solo porque sí, porque estaba feliz, y mientras bailaba una canción que me gustaba, te busqué con la mirada y te encontré de repente acompañado y me pregunté si realmente eso estaba pasando, si realmente yo te había querido para que estuvieras perdido en los brazos de una chica que no te quería como yo te quería y si realmente tosco y risueño, como te creía, querías darles besos a chicas y después abrazarlas y dormir con ellas y amarlas y llorarlas si alguna vez se presentaba la ocasión, y yo bailé sola preguntándome eso, y me acerqué un poco como sin mirarte, como para agudizar mi peste y en un traspié en una nota alta en un grito en un mordisco en un arrebato en un suspiro volcaste sin querer el vaso de vino que sostenías todavía en tu mano enredada a su cuerpo, y mi blusa parecía la de un accidentado un suicida una víctima en el altar y me pediste perdón, creo, pero yo corrí hasta el baño trabé la puerta me senté en el borde de la bañadera y comencé mi labor de limpieza (de blusa, de memoria) y pienso que alguien te pidió un beso y vos se lo diste y ese alguien no fui yo y me reconozco cobarde y te extraño y en un futuro no te voy a extrañar ni querer tanto pero ahora sentada en el borde de la bañadera, con el torso prácticamente descubierto, con la blusa sobre mi falda a punto de arruinarse definitivamente por mi cuidados y no por el vino, con el pañuelo que ya no responde, goteando agua enjabonada por mis piernas ahora, digo, me siento añicos de copa o una película velada y siguen golpeando a la puerta que me apure que qué estoy haciendo ahí adentro y yo ya no quiero salir, quiero dormir, retroceder el tiempo y que no me hayas tirado el vino encima, que no hayas besado a nadie, volver a comenzar la noche y sin embargo todo habría sido tal cual fue porque esta historia estaba destinada a ser una mancha.

10.7.10

el paso de una hormiga

A M.

la marcha diestra de una hormiga

que recorre el dedo, la yema, vaga por la uña

se pierde en un pliegue hueco del laberinto de las líneas de la mano


(todo tan tiernamente ensordecedor

todo estridentemente medido)


el lóbulo de la oreja se estremece con el paso de la hormiga

la pestaña que vibra

la frente lisa se hace huella

ovillarme

olvidarme

otra

bajo tu paso de hormiga.

15.3.10

Eva Eventual



En el espejo,
la misma de siempre
esa que siempre
está en la antesala de sí misma

(tan eventual
tan eventual
tan destrozadamente eventual)


si siguiera el surco de tinta negra
si saltara por la ventana
si cediera a la noche tibia una tregua y la bebiera con ritual desorden. Quizás

22.12.09

Silencios

A H.


La última vez que me fijé, tus manos retorcían mi cuello casi como un ritual, y casi como sin querer, quise abrazarte.
Frente al espejo veo tu mordida en la costilla, pero ya no sangro. Soy la salamandra esperando el tiro de gracia que me arrebate de la eternidad de ser yo.
Cuento las monedas y siento que ese es un acto que podrías saber de mí. No te busco, pero espero que me estés mirando del otro lado de la ventana que dibujo con mis dedos. Y del otro lado de esa ventana veo el mundo que ya no ocupo. Y recorro con deseo el martirio de ser olvidada en tu gran hazaña que es la vida.
A vos. La vida no te deja en paz.
Y yo. Oculta debajo de la alfombra contesto con mutismo de gorrión.

22.10.09

Temas de hoy II



HOY
El DIMINUTIVITO.

El diminutivo merece especial análisis y esta no será la ocasión porque tengo que ir a pelar papas.
Seguro que hubiera conmovido su corazón, querido lector (mamá), si hubiera dicho "tengo que pelar papitas". ¿Puede creerlo? ¿Puede sentirlo? El diminutivo es el accidente morfológico más comprador y tierno que podrá usted encontrar en la lengua castellana.

La COMPROBACIÓN
Piense en un gato. ¿Lindo no? Ahora piense en un gatito. ¡Es increíble! Cómo puede ser que un simple -ito o -ita dé lugar a este vagaje de boludés.
Pues bien, hagamos una prueba: piense en un viejo decrépito apestando a mierda. Ahora piense en un bebé apestando a mierda. Por alguna razón, y pese a la mierda, nos inclinaremos hacia el bebé cuasi instintivamente. Exactamente lo mismo pasa con las palabras: el diminutivo no es sonso.

De hecho, más allá de los gustos personales concretos, se tiende a preferir "chiquito y juguetón" que "grande y dormilón". ¿La razón? El diminutivo.

La HIPÓTESIS: el diminutivo da a las palabras un dejo de ingenuidad, ternura, cuasicuasipelotudés, y nos saca una sonrisa, nos compra, nos enamora.

La EXCEPCIÓN QUE CONFIRMA LA REGLA: lechita. Una palabra que podría ser tiernita, pero no. Es perversa, cochina, lujuriosa.
Decir "me gusta mojar las vainillas en la leche" es dejarla picando, pero asegurar "me gusta mojar las vainillas en la lechita"... es irse al carajo.

El AVISO A LA COMUNIDAD: haga un uso inteligente del diminutivo. No abuse. El diminutivo es un arma de doble filo y usted puede quedar como un verdadero pelotudo si no se modera.

La CONCLUSIÓN: No sé. Tenía ganas de decir la palabra "lechita".

la DESPEDIDA: chaucito.


1.10.09

Auto-retrato con rasta y gato


De mi cabeza laberíntica crece la serpiente / sesea / se recoge para tomar impulso y asalta.

De mis manos surge la bestia asesina que roe la quietud del día con cálido ronroneo ancestral.

Soy el híbrido / el campo de batalla / el ring del combate mortal. Gane quien gane quedo yo en medio salpicada en la sangre de mis engendros como un dios aburrido que crea a sus criaturas para cercenarlas.

Del día funesto de la contienda final quedan mis manos sin bestia /mi cabeza sin serpiente /mi noche embebida en la nostalgia de un mutilarme ligero y seco.

De la guerra impuesta y el amor sucinto en mi mirada surge la imagen que se inmola en estas letras /inútiles/ sin imagen.